27 septiembre 2019
El nombre de un superhéroe

Gabriel Dann necesitaba un nuevo nombre. No es que el suyo no le gustara, es que simplemente le parecía insulso, sin gancho, sin pegada, y no le parecía de superhéroe. Había llegado a esa conclusión hacía tres noches, cuando se encontró de bruces con su enemigo más temible, al que había bautizado como La Sombra Negra. Un ser sin forma definida, que se desplazaba con gran rapidez y que podía verle incluso estando bilocado. Aquello no era normal y durante dos días enteros no volvió a patrullar por las calles. Se sentía ciertamente intimidado y temeroso de volver a encontrárselo.

- ¿Quién es? ¿Tiene alguna forma o es una sombra sin más? ¿De dónde procede? ¿Cómo puede verme? Estas preguntas se hacía una y otra vez sin llegar a ninguna conclusión.Aquello le recordaba a una película de superhéroes que había visto hace unos años, cuyo título no recordaba con exactitud. De todas formas, pensaba que, ahora que tenía un enemigo a su altura, debía tener un nombre que lo representara de forma inequívoca. Hasta entonces se había llamado a sí mismo como El Hombre Silencioso, pero no le acababa de convencer, por lo que se impuso que no saldría de patrulla hasta encontrar un nombre adecuado. Barajó algunos que le gustaban, pero todos tenían el mismo problema: ninguno destilaba la esencia de su poder. Sileman, Silent Soul, Soulman, Sombra de Luz, Luz Man… son sólo algunos de los nombres que iba descartando. Y entonces, dando un paseo por la tarde encontró el nombre perfecto.

Sus ojos reposaron en un orbe del planeta Tierra en un escaparate, el cual se encontraba iluminado desde dentro, y pensó que eso es exactamente lo que él era, o lo que él creía ser: una luz interior. Pero no una cualquiera, sino una luz que iluminara a los demás, que los guiara por el buen camino.

- La luz de un superhéroe, se dijo a sí mismo. Y el nombre le vino a la cabeza de inmediato: Orbe De Luz. Gabriel dibujó una sonrisa en sus labios, respiró hondamente y pudo observar que una luz emanaba de su interior. - Buena señal, pensó. - Ya soy un superhéroe completo.